Las preguntas más frecuentes que escuchamos los ginecólogos son:

Primer trimestre:

Molestias: somnolencia, los dolores de cabeza y de estómago, el cansancio, las náuseas y los vómitos
En cuanto a las náuseas, es importante dejar de comer en un periodo menor a dos horas después de haber sufrido un vómito. Después, es importante comenzar a tomar líquidos con abundancia de electrolitos. Si la náusea ha disminuido, pueden iniciar con una dieta blanda: alimentos salados, amargos o ácidos y fríos, en lugar de dulces y calientes. Si despiertan con náusea por la mañana, no es recomendable desayunar de inmediato, en especial algún alimento tipo avena, ya que eso exacerbará las náuseas. Pueden tomar medidas naturales, como las acostumbradas fuera del embarazo frente a síntomas semejantes. Hay incluso la posibilidad de ingerir medicamentos contra el mareo, como en un viaje por barco. Se recomienda que tomen esas medicinas por la noche, ya que muchas veces producen somnolencia. Si duermen bien, es más factible que despierten con energía y sin náuseas.

Alimentación:

Las embarazadas en esta etapa preguntan si el bebé se llega a desnutrir o crecer si la mamá no toma todos los alimentos acostumbrados.

Es importante señalar que el alimento no le llega al bebé por medio del útero. El útero es un órgano irrigado con la sangre que transporta nutrientes provistos por los alimentos, de la misma manera que otros órganos del cuerpo materno reciben nutrición para su desempeño. Aun cuando la madre estuviera en coma, mientras su corazón siguiera bombeando sangre, el bebé continuaría con su desarrollo.

La madre debe comer los mismos alimentos y en la cantidad que acostumbraba antes del embarazo. Deberá evitar los productos a los cuales ha manifestado intolerancia o incapacidad de digestión normal. Lo mismo, no comer alimentos que pudieran desencadenar dolor estomacal o diarrea.

Medicamentos:

Lo que puede tomar la embarazada para combatir el dolor de cabeza o de otro tipo son los analgésicos que normalmente emplea, como paracetamol, ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, mientras sean en cantidades mínimas, sólo para eliminar o reducir el síntoma que están padeciendo, y que no se convierta en un hábito. De igual manera puede ingerir antiespasmódicos para dolores estomacales.

Ejercicio:

Si la madre está acostumbrada a un régimen de ejercicio fuerte, digamos correr distancias de medio maratón (12 kilómetros), puede seguirlo haciendo mientras su embarazo sea normal. El cuerpo ha aumentado su capacidad de trabajo, como si ella estuviera corriendo un maratón completo. Se ha incrementado la cantidad de sangre en el sistema circulatorio y ha aumentado la combustión de calorías diarias. Por tanto, el cuerpo materno se encuentra en un estado anabólico, con mayor producción de energía. Por tanto, la embarazada sentirá mayor cansancio del usual. No deberá iniciar a hacer ejercicio si no lo practicaba antes del embarazo.

Signos de anormalidad:

Los síntomas que indican un riesgo son, por ejemplo, un sangrado vaginal, dolores fuertes o cuando, a partir del primer ultrasonido, se detecta que el desarrollo embrionario no era adecuado o que hubo alteraciones en la distribución de la placenta.

 Viajes:

En el primer tercio, la embarazada puede hacer los viajes que ya tiene programados o se presenten, a cualquier parte, en avión, en barco, en bicicleta, en coche; si se trata de distancias muy largas, es importante no pasar más de dos horas sentadas. Es recomendable que se levante, estire las piernas, ir al baño para desalojar la vejiga e hidratarse continuamente, a lo largo de todo el día.

Una mujer de 65 kilos, con una estatura de 1:65 metros, requiere beber normalmente alrededor de 2.5 litros de agua en 24 horas. Durante el embarazo, deberá beber 3 litros o hasta 3.5 litros al día.

Los viajes nacionales en avión están permitidos hasta las 34 semanas. Los viajes internacionales hasta las 32 semanas. El médico responsable elabora una carta dirigida a la línea aérea donde se especifica el número de semanas que tiene la madre.

Belleza- cosméticos y tintes:

La chica embarazada podrá seguir aplicando en su cuerpo las cremas, maquillaje y cosméticos acostumbrados. Los tintes para el cabello prácticamente han dejado el peróxido, sustancia que causaba antes algunos problemas en algunos casos excepcionales, como el síndrome de las bandas amnióticas, que era causado por el exceso de anilinas en la sangre, que se absorbía a nivel tópico. El uso de gelish en las uñas tampoco está contraindicado. Sin embargo, si la mujer embarazada desea tener un cuidado muy estricto, podría dejar los tintes y las técnicas para las uñas para después del primer trimestre.

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